{"id":342,"date":"2025-01-09T16:51:53","date_gmt":"2025-01-09T15:51:53","guid":{"rendered":"https:\/\/warmongerthegame.com\/?page_id=342"},"modified":"2025-01-09T16:51:53","modified_gmt":"2025-01-09T15:51:53","slug":"de-como-se-perdio-el-mundo","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/warmongerthegame.com\/index.php\/es\/de-como-se-perdio-el-mundo\/","title":{"rendered":"De como se perdio el mundo"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-warmonger-font-family has-xx-large-font-size\" style=\"text-transform:uppercase\">DE C\u00d3MO SE PERDI\u00d3 EL MUNDO<\/p>\n\n\n\n<p>La bruja contemplaba la escena con una mezcla de deleite y desprecio. Los b\u00e1rbaros de aquella tribu sin nombre festejaban su presencia en la aldea con una bacanal desenfrenada de tambores, hogueras, bailes y agasajos de todo tipo.<br>Se sent\u00eda complacida por todo aquel despliegue de lujuria y adoraci\u00f3n hacia su persona, pero a la vez tambi\u00e9n le causaba asco aquella gente tan servil y dispuesta a arrastrarse de tal manera. Fuertes guerreros, orgullosas amazonas y j\u00f3venes impasibles se encog\u00edan con temor ante su simple visi\u00f3n. Era halagador, pero tambi\u00e9n humillante.<br>Los destrozar\u00eda a todos con un simple gesto de la mano. Invocar\u00eda fuerzas horribles del inframundo para que erradicase aquella aldea del desolado paisaje. Estaba segura de que ni siquiera tratar\u00edan de defenderse, tal era el pavor que les causaba. Podr\u00eda caminar entre ellos y degollarlos con sus propias u\u00f1as aceradas, sin que hiciesen nada m\u00e1s que caer de rodillas para facilitarle el trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00a1Ahora os contar\u00e9 la historia de c\u00f3mo los dioses os arrebataron el mundo e hicieron llover fuego desde los cielos!<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00a1Cielos malditos! &#8211; respondieron al un\u00edsono las gargantas de su p\u00fablico.<\/p>\n\n\n\n<p>Ri\u00f3 como un mont\u00f3n de gravilla rodando por una losa de pizarra y continu\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; El mundo era de los hombres y mujeres humanos, que viv\u00edan una existencia regalada de abundancia, placer y riqueza. Grandes imperios se extend\u00edan por doquier y cubr\u00edan todo territorio hasta m\u00e1s all\u00e1 del horizonte. La humanidad no ten\u00eda rival, conquist\u00f3 a todas las criaturas y no tem\u00eda a nada bajo la tierra, sobre ella o\u2026 en el cielo.<\/p>\n\n\n\n<p>Un murmullo de incredulidad se extendi\u00f3 por la tribu congregada. No faltaba nadie, desde los ancianos hasta los ni\u00f1os m\u00e1s peque\u00f1os, incluyendo al cacique de aquella turba desarrapada. Sus cerebros no lograban imaginarse ni la mitad de lo que la bruja les contaba sobre mundos perdidos y sus maravillas, pero por el \u00e9nfasis y la pasi\u00f3n que pon\u00eda en su relato se hac\u00edan a la idea de que hab\u00eda sido una \u00e9poca gloriosa que jam\u00e1s conocer\u00edan en su brutal existencia. Ella misma no entend\u00eda del todo las historias grabadas en sus cuevas ni las visiones m\u00e1s obscuras de Cragmora, en las que hablaba de \u201ctecnolog\u00eda\u201d y \u201cm\u00e1quinas\u201d. Pero su fe era fuerte y sab\u00eda qu\u00e9 contar y qu\u00e9 callar cuando hablaba con aquellos peones humanos.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00a1Hasta que un d\u00eda la humanidad decidi\u00f3 conquistar tambi\u00e9n los cielos!<\/p>\n\n\n\n<p>Un aullido mezcla de furia y asombro recorri\u00f3 las filas de b\u00e1rbaros, que gesticulaban ante aquella locura como ni\u00f1os perdidos.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Los dioses, celosos de su poder y furiosos ante aquella osad\u00eda, derribaron sus naves de nuevo al suelo y maldijeron el mundo con una lluvia de fuego, veneno y plagas que dur\u00f3 una generaci\u00f3n completa. El poder de los hombres decay\u00f3, se marchit\u00f3 y muri\u00f3 a causa de la venganza de los dioses.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00a1Cielos malditos! &#8211; volvieron a bramar los espectadores entregados por completo a aquella narraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Los que no fueron masacrados huyeron, se escondieron de aquella matanza en las entra\u00f1as de la tierra, donde se sintieron seguros y encontraron refugio durante muchos, muchos a\u00f1os. Eran pocos, pero la tierra los acogi\u00f3 y les ense\u00f1\u00f3 parte de sus poderes para burlar la muerte y, con el tiempo, emergieron de nuevo para reconstruir el mundo. Vosotros sois sus orgullosos herederos y ten\u00e9is la tarea de recuperar la antigua gloria, guiados por los poderes del Aquelarre y la ayuda de las criaturas del subsuelo que aborrecen a los cielos tanto como vosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Algunos humanos traidores huyeron a fortalezas lejos del castigo divino y se nombraron dioses a s\u00ed mismos &#8211; prosigui\u00f3 narrando la mujer con gran teatralidad -, abandonando al resto a su suerte. Esos castillos m\u00edticos flotan entre los reinos de hombres y dioses, expulsados de la tierra devastada pero con su ascenso a las estrellas negado para siempre.<\/p>\n\n\n\n<p>La bruja, encantada por el efecto de sus palabras, not\u00f3 que aquella en concreto desconcertaba a los lugare\u00f1os, que patearon el suelo e hicieron muecas de ignorancia.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; Las estrellas son la morada de los dioses, lugares de luz y esplendor que refulg\u00edan en las noches de anta\u00f1o, cuando el hombre a\u00fan no hab\u00eda sido maldecido por la envidia de los cielos. \u00a1Hoy se nos ha prohibido siquiera su visi\u00f3n, reemplazada por ese ojo rojizo que deambula sobre nuestras cabezas sin descansar jam\u00e1s, espiando y vigilando en nombre de los dioses para que no volv\u00e1is a alzaros orgullosos!<\/p>\n\n\n\n<p>Las armas brillaron a la luz del mortecino sol al que ahora miraban con furia renovada y aporrearon el suelo, mientras hombres y mujeres rug\u00edan y se empujaban con una violencia inusitada que s\u00fabitamente quer\u00edan proyectar contra un enemigo tangible. Brazos peludos se alzaron en el aire y agitaron mudas maldiciones al firmamento en forma de pu\u00f1os apretados.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211; \u00a1Cielos malditos! &#8211; corearon por tercera vez los b\u00e1rbaros tribales. Era la se\u00f1al de que la historia llegaba a su fin y todos cayeron de rodillas y adoptaron posturas de sumisi\u00f3n y gratitud ante la bruja que los proteg\u00eda con sus poderes.<\/p>\n\n\n\n<p>El cacique dio un empell\u00f3n a uno de los muchachos all\u00ed reunidos, su propio hijo, para que de acercase a la siniestra mujer esquel\u00e9tica y cubierta de ra\u00eddas telas oscuras.<\/p>\n\n\n\n<p>Frunci\u00f3 el ce\u00f1o y sus labios, ya de por s\u00ed inexistentes, se convirtieron en un tajo en su arrugado rostro. El muchacho que se hab\u00eda situado discretamente de pie a su lado, unicejo, encorvado y de dientes negros, not\u00f3 su mal talante y se acerc\u00f3 a ella. Entrando ligeramente en su campo visual, se desanud\u00f3 la t\u00fanica para mostrarle su lampi\u00f1o cuerpo desnudo.<\/p>\n\n\n\n<p>Era un cr\u00edo que apenas hab\u00eda visto diez inviernos. Es posible que su padre tuviese previsto para \u00e9l un destino glorioso como campe\u00f3n de su tribu, pero la visita de la bruja y su exigencia de entregarle al zagal puso fin a cualquier fantas\u00eda que tuviese. Lo hizo sin rechistar. Es posible que hasta se sintiese honrado. Ahora aquel cr\u00edo le pertenec\u00eda a ella para hacer lo que quisiese, para moldearlo a su gusto, encumbrarlo o destruirlo. La palabra de una bruja era ley.<\/p>\n\n\n\n<p>Disgustada a\u00fan m\u00e1s por el ofrecimiento tan burdo de aquel imberbe deseoso por agradar a su nueva due\u00f1a, le volvi\u00f3 la cara de un rev\u00e9s con la mano y vio c\u00f3mo se retiraba mientras volv\u00eda a vestirse.<\/p>\n\n\n\n<p>Hombres.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que ella hab\u00eda visto en sus trances. Lo que sab\u00eda que aquella raza hab\u00eda causado al mundo. \u00bfCu\u00e1ntas veces? Eso lo desconoc\u00eda. Al menos dos. Todo estaba escrito en las paredes de sus cuevas. Los relatos de sus visiones, las cosas que se les hab\u00edan revelado acerca de los mundos de anta\u00f1o. El fuego del cielo que arras\u00f3 con todo, el descenso de la humanidad al subsuelo y el resurgir de antiguos poderes oscuros.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquella misma historia la contaban los b\u00e1rbaros en sus bailes, representando con burdas pantomimas y contorsiones la destrucci\u00f3n de un pueblo antecesor al que jam\u00e1s hab\u00edan llegado a conocer m\u00e1s que por las leyendas transmitidas por las brujas.<\/p>\n\n\n\n<p>Sus profundas cavilaciones continuaron mientras contemplaba los sudorosos cuerpos de hombres y mujeres medio desnudos representando sus danzas m\u00edsticas rituales con un rostro imp\u00e1vido como una m\u00e1scara iluminada por las hogueras.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquellos brutos primates eran como las cucarachas. Siempre sal\u00edan adelante, siempre se las arreglaban para sobrevivir incluso en los entornos m\u00e1s letales. Deber\u00edan aplastarlos a todos, pero Cragmora, la prima inter pares del Aquelarre, no ten\u00eda ese plan en mente. Jugaba con ellos. La\u2026 divert\u00edan. Pero se escuchaban rumores, historias que dec\u00edan que Cragmora hab\u00eda tenido una revelaci\u00f3n acerca de c\u00f3mo la raza humana volver\u00eda a prosperar y convertirse en due\u00f1a suprema de aquel mundo una vez m\u00e1s. Raz\u00f3n suficiente para exterminarlos ahora. \u00bfQu\u00e9 era lo que estaba tramando su matrona?<\/p>\n\n\n\n<p>Los bailes llegaron a su final y el instrumento ronco que hab\u00eda estado resonando por toda la aldea qued\u00f3 en silencio al fin. Los b\u00e1rbaros se postraron ante ella y entonaron letan\u00edas con voces guturales.<\/p>\n\n\n\n<p>Relami\u00e9ndose los resecos labios con una lengua puntiaguda, la bruja busc\u00f3 con la mirada a su nuevo sirviente que se acerc\u00f3 con rapidez bajando la mirada. Con un r\u00e1pido gesto le arranc\u00f3 la t\u00fanica y sob\u00f3 con \u00e1vida ansia su carne n\u00fabil con manos escu\u00e1lidas y rasposas.<\/p>\n\n\n\n<p>El muchacho se encogi\u00f3 de forma involuntaria ante aquel g\u00e9lido toque y se puso en tensi\u00f3n, ya que nunca hab\u00eda visto a una bruja y menos a\u00fan desde tan cerca. Quiz\u00e1 fue por el rostro severo y consumido, por los brazos esquel\u00e9ticos que se tend\u00edan en su direcci\u00f3n o por las deformidades y mutaciones que se adivinaban bajo los ropajes ajados que vest\u00eda. La otra mano de la bruja volvi\u00f3 a cruzarle la cara con violencia y el ni\u00f1o solt\u00f3 un grito.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta vez la risa de la anciana cruel son\u00f3 como un f\u00e9mur astill\u00e1ndose contra las rocas. La tribu segu\u00eda entonando sus c\u00e1nticos en posturas de humillaci\u00f3n, incluido el padre de su nueva mascota. Su mano se cerr\u00f3 sobre la mu\u00f1eca del chico como el cepo de una prisi\u00f3n. Arrastr\u00e1ndolo tras de s\u00ed, lo llev\u00f3 a la choza que le hab\u00edan asignado y la puerta de cerr\u00f3 tras ellos en silencio.<\/p>\n\n\n\n<p>Puede que a Cragmora le hiciesen mucha gracia aquellos monos, pero ella iba a meterlos en cintura aunque fuese uno a uno.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>DE C\u00d3MO SE PERDI\u00d3 EL MUNDO La bruja contemplaba la escena con una mezcla de deleite y desprecio. 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