{"id":1302,"date":"2025-06-14T14:27:35","date_gmt":"2025-06-14T13:27:35","guid":{"rendered":"https:\/\/warmongerthegame.com\/?page_id=1302"},"modified":"2025-06-14T14:27:35","modified_gmt":"2025-06-14T13:27:35","slug":"siete-noches-negras","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/warmongerthegame.com\/index.php\/es\/siete-noches-negras\/","title":{"rendered":"SIETE NOCHES NEGRAS"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading has-xx-large-font-size\">SIETE NOCHES NEGRAS<\/h2>\n\n\n\n<p><em>Relato de Yasha, hija de Nial el Sanador<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Primera Noche<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El aire ol\u00eda a cobre y ceniza cuando llegaron por primera vez.<\/p>\n\n\n\n<p>No los vimos. S\u00f3lo los sentimos: un escalofr\u00edo sobre la nuca, como dedos de sombra. Las antorchas se apagaron una a una, como si un aliento helado las besara. Despu\u00e9s\u2026 los gritos.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi madre fue la primera. Dorm\u00eda junto a m\u00ed. Sent\u00ed su cuerpo convulsionar, vi la oscuridad arrancarla del camastro y dejar solo sangre. Mi padre, Nial, el curandero, corri\u00f3 con su bast\u00f3n de hueso y fuego, pero solo encontr\u00f3 silencio.<\/p>\n\n\n\n<p>A la ma\u00f1ana siguiente, el campamento estaba cubierto de restos. No sab\u00edamos si eran de los nuestros. Hab\u00eda manos, ojos, jirones de carne que no encajaban. Dos cuerpos desangrados colgaban boca abajo de las ramas sagradas del \u00c1rbol Viejo, como reses para un fest\u00edn que no nos pertenec\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Los ancianos dijeron que eran esp\u00edritus. Los j\u00f3venes hablaron de sombras que cazaban. Los perros aullaban sin cesar.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa noche encendimos fuegos por todo el campamento. Rezamos. A dioses que ya no escuchan. A los huesos. A la tierra. A las piedras.<\/p>\n\n\n\n<p>No sirvi\u00f3 de nada.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\" style=\"margin-top:var(--wp--preset--spacing--50);margin-bottom:var(--wp--preset--spacing--50)\"\/>\n\n\n\n<p><strong>Segunda Noche<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Volvieron con hambre.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa noche ya no se ocultaron. Salieron de entre los \u00e1rboles con cuerpos alargados, deformes, piel cenicienta y bocas grandes llenas de colmillos como cuchillas de piedra. Algunos planeaban sobre nosotros con alas membranosas, tan silenciosas como la niebla. Otros reptaban como perros rabiosos, con garras negras que cortaban la tierra como si fuera agua.<\/p>\n\n\n\n<p>No hablaban. Solo jadeaban. Su respiraci\u00f3n era como una fiebre sofocante en la oscuridad.<\/p>\n\n\n\n<p>El anciano Tork intent\u00f3 escapar. Uno de ellos le cay\u00f3 encima con un grito inhumano y lo arrastr\u00f3 entre la maleza. Escuchamos c\u00f3mo su cr\u00e1neo estallaba como una calabaza madura. El sonido me persigue a\u00fan en sue\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi padre cubri\u00f3 las flechas con savia ardiente. Los guerreros del clan lucharon como bestias arrinconadas. Tres de esas criaturas cayeron. Sus cuerpos eran livianos, secos, fr\u00edos. No ten\u00edan sangre.<\/p>\n\n\n\n<p>Los quemamos al amanecer. La pira ol\u00eda a carne rancia y odio.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\" style=\"margin-top:var(--wp--preset--spacing--50);margin-bottom:var(--wp--preset--spacing--50)\"\/>\n\n\n\n<p><strong>Tercera Noche<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Trajeron consigo algo peor.<\/p>\n\n\n\n<p>No eran como ellos. Eran hombres. O lo hab\u00edan sido. Caminaban torpes, con los m\u00fasculos temblorosos y los ojos en blanco. Su piel estaba p\u00e1lida, sin firmeza, y su carne colgaba como si se deshiciera.<\/p>\n\n\n\n<p>No hablaban, no pensaban. Solo olfateaban. Y cuando encontraban un cuerpo, se lanzaban sobre \u00e9l con gru\u00f1idos h\u00famedos. Hueso, piel, entra\u00f1as. Todo les val\u00eda. El fest\u00edn era brutal, como si cada bocado les devolviera un recuerdo que jam\u00e1s hab\u00edan tenido.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de ellos era Rhulan, el cazador. Lo reconoc\u00ed por su collar de garras. Se lo hab\u00edan llevado dos noches antes.<\/p>\n\n\n\n<p>Los nuestros regresaban. Y ten\u00edan hambre. Pero ya no eran nuestros.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\" style=\"margin-top:var(--wp--preset--spacing--50);margin-bottom:var(--wp--preset--spacing--50)\"\/>\n\n\n\n<p><strong>Cuarta Noche<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Las llamas ya no nos proteg\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p>Los vimos re\u00edr. Re\u00edr con bocas llenas de sangre. Burlarse de nuestras defensas, danzar entre los \u00e1rboles como sombras veloces. Se mov\u00edan con gracia blasfema, como si el miedo les diera alas.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa noche llov\u00eda sangre. La tierra temblaba con sus pasos. Entraron por todas partes. Por los \u00e1rboles, por las grietas, por debajo del suelo. Como si ya hubieran vivido entre nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>El cham\u00e1n trat\u00f3 de contenerlos con palabras antiguas. Cay\u00f3 con el cuello desgarrado y los ojos robados de sus \u00f3rbitas. La vieja Teya se arroj\u00f3 al fuego para no ser devorada. Los ni\u00f1os ya no lloraban. Solo miraban con los ojos secos, como si hubieran envejecido en una noche.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi padre me abraz\u00f3. Sus manos temblaban, pero su voz era firme.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014El alma no muere si uno la ata al hueso correcto.<\/p>\n\n\n\n<p>Me entreg\u00f3 un amuleto: un diente humano pintado con su sangre. Luego me empuj\u00f3 bajo el altar de piedra. Me escond\u00ed como una rata. Lo vi caer luchando. No volvi\u00f3 a gritar.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\" style=\"margin-top:var(--wp--preset--spacing--50);margin-bottom:var(--wp--preset--spacing--50)\"\/>\n\n\n\n<p><strong>Quinta Noche<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9ramos veinte. Ahora qued\u00e1bamos seis.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos refugiamos en la cueva sagrada, donde los huesos hablan en los sue\u00f1os. All\u00ed, los ancestros deb\u00edan protegernos. Pero lo que vino esa noche no respetaba ancestros.<\/p>\n\n\n\n<p>No tra\u00edan nuevos cazadores. Tra\u00edan a los nuestros. Mehel, la partera, caminaba con la mand\u00edbula desencajada. Su esposo trat\u00f3 de hablarle. Ella le arranc\u00f3 el rostro.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada uno de ellos era una pesadilla conocida. Antiguos amigos, amantes, hermanos\u2026 ahora convertidos en carne hambrienta y ojos muertos. Y detr\u00e1s, los colmilludos. Siempre sonriendo. Siempre sedientos.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los nuestros tropez\u00f3. Cay\u00f3 al suelo. Los devoradores se lanzaron sobre \u00e9l riendo, chillando como hienas. Com\u00edan como animales. Como si cada trozo los devolviera a lo que ya no eran.<\/p>\n\n\n\n<p>No sab\u00edamos qu\u00e9 era m\u00e1s terrible: los que ven\u00edan del exterior\u2026 o los que alguna vez fueron como nosotros.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\" style=\"margin-top:var(--wp--preset--spacing--50);margin-bottom:var(--wp--preset--spacing--50)\"\/>\n\n\n\n<p><strong>Sexta Noche<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Yo fui tomada.<\/p>\n\n\n\n<p>No grit\u00e9. Corr\u00ed. Corr\u00ed con la desesperaci\u00f3n de una criatura que ya no espera salvarse, solo escapar. Pero las alas eran m\u00e1s veloces que mis piernas. Me atraparon entre ramas. Me desgarraron la espalda con garras fr\u00edas. Me ataron con lenguas negras, viscosas como ra\u00edces de pantano.<\/p>\n\n\n\n<p>Me elevaron por los cielos. Vi mi aldea como una maqueta en ruinas. Vi las piras apagadas. Vi a los \u00faltimos rezar bajo la lluvia de ceniza.<\/p>\n\n\n\n<p>Me arrojaron en una grieta profunda, h\u00fameda, donde la tierra se agitaba como si respirara. Hab\u00eda susurros. En la piedra. En la sangre. En mi cabeza.<\/p>\n\n\n\n<p>All\u00ed me esperaban.<\/p>\n\n\n\n<p>Una figura surgi\u00f3. Alto, antiguo, bello como la muerte. Me habl\u00f3. No con palabras, sino con recuerdos.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el principio hab\u00edan sabido que yo era especial, la \u00fanica digna. Me ofreci\u00f3 un fin sin muerte. Un comienzo sin calor. Una eternidad sin aliento.<\/p>\n\n\n\n<p>Y yo\u2026 dije que s\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator has-alpha-channel-opacity\" style=\"margin-top:var(--wp--preset--spacing--50);margin-bottom:var(--wp--preset--spacing--50)\"\/>\n\n\n\n<p><strong>S\u00e9ptima Noche<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Ahora vuelo.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi piel ya no respira. Mis ojos ven en la noche. Mis colmillos buscan carne caliente. Y el coraz\u00f3n\u2026 ya no late. Solo recuerda.<\/p>\n\n\n\n<p>Los otros me rodean. Me observan con respeto. Dicen que hay algo en m\u00ed que no tienen los dem\u00e1s. Una chispa. Una voluntad. Un gozo en el hambre.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta noche regreso.<\/p>\n\n\n\n<p>No por venganza. No por compasi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Regreso por hambre.<\/p>\n\n\n\n<p>Bajo la luz muerta de las estrellas, mi aldea a\u00fan arde. Solo quedan dos, quiz\u00e1s tres. Se esconden. Lloran. Rezan. No importa.<\/p>\n\n\n\n<p>Los encontrar\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>La hija del sanador ha vuelto y esta vez\u2026 no sangrar\u00e1 sola.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large has-custom-border\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"575\" height=\"1024\" src=\"https:\/\/warmongerthegame.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Deditos-575x1024.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-1303\" style=\"border-width:3px;border-radius:100px\" srcset=\"https:\/\/warmongerthegame.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Deditos-575x1024.jpg 575w, https:\/\/warmongerthegame.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Deditos-169x300.jpg 169w, https:\/\/warmongerthegame.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Deditos-768x1367.jpg 768w, https:\/\/warmongerthegame.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Deditos-863x1536.jpg 863w, https:\/\/warmongerthegame.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Deditos-1151x2048.jpg 1151w, https:\/\/warmongerthegame.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Deditos-scaled.jpg 1439w\" sizes=\"auto, (max-width: 575px) 100vw, 575px\" \/><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SIETE NOCHES NEGRAS Relato de Yasha, hija de Nial el Sanador Primera Noche El aire ol\u00eda a cobre y ceniza cuando llegaron por primera vez. 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